Andreu se ha llevado a la niña de paseo y claro, con tanto silencio, me he dicho que era el momento de contar mis cosas en este blog, pero en cuanto he visto el calendario sobre mi ordenador he quedado impactada. Primero de Diciembre, se acaba el año!!!! y de pronto he sentido una extraña sensación, vuelven las fiestas, las comidas, alguna copa de más, las uvas y los deseos, las promesas contigo mismo de hacer no sé qué cosa y quizás de ser mejor.
No puedo quejarme, mi hija crece sana, alegre y feliz, he podido compatibilizar mi trabajo como médica y mis deseos de disfrutar y dedicarle tiempo a ella, mi marido es un sol y sin embargo se mantiene esa amarga sensacion y quiero hacer algo para evitarla.
He comenzado a analizar el año pensando si allí estará el porqué. Esta claro que me ha vuelto a impactar la sinrazón de la violencia, el segar vidas por razones de política, fanatismo o en guerras que no resistirían ningún análisis lógico y desde ya ninguna consideración moral.
En el mundo me sigue sorprendiendo el hambre, las condiciones cavernícolas en que aún viven seres humanos, la mortalidad infantil, la facilidad que tenemos para ignorar los problemas del prójimo.
Pero aquí también tenemos las nuestras y la lucha del día a día, la violencia del terrorismo que hemos vuelto a padecer, las hipotecas, los trenes (para los que los tenéis, a veces), las mujeres maltratadas y la vida misma que nos acelera en el deber y en el placer, todo ello nos deja poco tiempo y ganas para meditar y aún menos para hacer por otros.
Así que este año, una vez más, pediré mis deseos y declararé mis promesas, pero lo haré con la voluntad plena de luchar contra todas esas desigualdades e injusticias. Será un pequeño granito de arena y os invito a que también lo hagáis. De ellos están hechas las montañas.
domingo, 2 de diciembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario